Hago “crack” y aparezco a tu lado

junio 5, 2018 , In: Nuriadas , With: One Comment
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Hamburgo. 3 de la mañana. Todo estaba oscuro. La noche estaba en calma, relajada y silenciosa. La temperatura aquellos días había subido de forma tan misteriosa que los lugareños no estaban acostumbrados al calor que estaba haciendo, así que podías ver muchas ventanas abiertas. La mía no iba a ser menos, y entraba una brisa que me había ayudado a conciliar un sueño profundo que necesitaba como agua de mayo. Las que son madres me entenderán. Estaba sola, porque Marco se había tenido que ir a trabajar toda la semana a Múnich. Así que con la cama para mí, parecía que lo que me deparaba la noche era casi un sueño hecho realidad. Nadie por la calle podía presagiar lo que se avecinaba.

De repente, escuché un pequeño lloriqueo. Como tantas veces, cambié la vigilia por la alarma, quedándome inmóvil por unos segundos. Ya no se escuchaba. Igual que había venido se fue, seguido de la respiración profunda de Mateo. Ya estaba acostumbrada a estas pequeñas crisis, así que volver a relajarme no me costo demasiado. De hecho, sentir de nuevo el frescor de la noche me trajo de nuevo la satisfacción de sentirme relajada y el sueño volvió a envolverme.

Así, dormida tan profundamente que no sabes ni en qué lugar vives, me desperté de una con el claro grito de mi hijo. Era un grito agudo y molesto, que exigía una asistencia inmediata. Entonces, con una baba a medio caer por la comisura de mis labios y un moño deshecho totalmente, me levanté como un respingo o pollo sin cabeza y fui a socorrer de lo que seguramente no fuera NADA a mi hijo. Con el calor, no me di cuenta de que no llevaba más que una camiseta y descalza me dirigí hacia su habitación de nuestro piso antiguo, cuyas puertas no coinciden nunca con sus marcos. La mala suerte quiso que mis dedos cupieran perfectamente debajo de la puerta. Cuando iba a dar el paso definitivo para llegar a la cuna de Mateo, escuché un perfecto “crack”, seguido de unas inevitables lágrimas que brotaron sin poder evitarlo casi simultáneamente. Lo siguiente que recuerdo es que madre e hijo se convirtieron en compañeros de lloros durante el resto de la noche hasta que caímos dormidos, rendidos de tanto dolor.

Y así es como me rompí el dedo meñique del pie izquierdo.

-Frau Landete, ich habe nichts von dem verstanden, was Sie gesagt haben. Können Sie erklären, was dir passiert ist, AUF DEUTSCH BITTE?

 

Universitätsklinikum Hamburg-Eppendorf- NOTFALL

    • Julian
    • junio 22, 2018
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    Según estaba leyendo, me acordaba de una situación parecida que me ocurrió. Yo me despierto con una mosca, y desde que estan los niños, intento no hacer caso a sus lloriqueos de media noche. Bueno lloriqueos y algunas conversaciones que mantienen en sueños, pero que ami me despiertan mientras ellos siguen dormidos. El caso es que acostumbrado a volverme a quedar dormido, de repente algo me toca el brazo y es el pequeño que está plantado delante mía. No se porque, pero el corazón se me pone a mil. ¡Que mal me sienta! y es que la primera vez que lo hizo, estaba solo, porque Paloma estaba fuera. En fin, son niños.

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