Hoy en Nuriadas guiadas: Lübeck

julio 12, 2018 , In: Nuriadas guiadas , With: No Comments
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¡Buenos lunes guiados a todos! Hoy os traigo un plan que tiene las tres famosas B: bueno, bonito y barato. Para los que no tengáis vacaciones propiamente dichas y tengáis que quedaros en Hamburgo este verano, podéis hacer una escapada perfecta de un día a Lübeck. Lo bueno que tiene Hamburgo es que con el tren puedes llegar cómodamente a varios pueblecitos que pueden ser visitados perfectamente en un día, y puede ser algo diferente que hacer un fin de semana.

Ya os conté en este otro post nuestra visita a Bremen, y tenía muchas ganas de conocer Lübeck porque me habían hablado muy bien de él. Así que cuando mi madre, mi hermana y mi cuñado vinieron a visitarnos en Semana Santa, fue la excusa perfecta para embarcarnos en una nueva excursión.

Desde Hamburg Hauptbahnhof se tardan unos 45 min en el regional. Nuestra experiencia fue un poco desastrosa, pero os cuento porqué. Fuimos uno de los días que era fiesta en Hamburgo, y el tren no es que fuera lleno, es que iba petao. De hecho, Marco y Jose tuvieron que ir de pie todo el rato con el carrito con Mateo dentro pegados a la puerta, y cada parada que hacía el tren tenían que salir para dejar salir a la gente que se tenía que bajar; y luego volver a entrar.

Lübeck

-¿Cómo estaba el tren?
-¡Abarrotao, abarrotao, abarrotao!!!

Sinceramente no sé si eso era normal o es que coincidía con que era día festivo. Yo supongo que si vais un sábado o domingo cualquiera no vais a experimentar esto, pero yo lo cuento por si acaso. Tampoco pasó ningún revisor a mirar el ticket, nosotros compramos uno en la misma estación de Hamburgo, de grupo y para todo el día que eran unos 15€ en las máquinas. Tampoco sé si era ése el correcto…

El caso es que llegamos, y fuera de la estación de tren ya te encuentras con mapas gratuitos del centro de la ciudad para que no te pierdas nada.

Lübeck- mapa

Aquí os lo dejo yo por si lo queréis descargar en el móvil.

Es muy fácil de visitar porque todo está muy cerquita, no tiene pérdida. Lo primero que te encuentras es la Holstentor, que era la puerta que daba la entrada al barrio antiguo (Altstadt). Ahí te tienes que hacer la foto de rigor en Lübeck.

Lübeck

No es ningún efecto, las torres están inclinadas, como la torre de Pisa.

Una vez que pasas por la puerta, ves el río que rodea el centro de la ciudad, y que tiene una oferta bastante original de hacer un tour: el bus-barco. Sí, como lo lees, hay un autobús que te hace un tour por la ciudad y que de repente se mete en el río y se convierte en barco. Nosotros no lo hicimos porque con el pezote queríamos tener total libertad de movimiento, pero oye, curioso es…

Cuando hayáis cruzado el río, en seguida veréis la siguiente parada, a la derecha podréis ver la Iglesia de San Petri (San Pedro), que merece la pena visitar y subir al campanario y poder tener estas vistas tan bonitas.

Lübeck

Aquí podéis ver la Holstentor desde el otro lado.

Seguimos nuestra visita y llegamos a la plaza del Ayuntamiento (Rathaus), no muy grande pero rodeada de edificios preciosos. Esta plaza y sus alrededores conserva a la perfección el carácter preindustrial del centro medieval de estilo gótico báltico. Es entonces cuando entiendes que fuera declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

A su lado, se encuentra la Iglesia de Santa María, que cuenta la leyenda que se construyó en tan poco tiempo porque el mismo diablo ayudó en su construcción, engañado por los obreros, que le dijeron que lo que estaban haciendo era una taberna, no una iglesia. Cuando terminaron, sabiéndose engañado, el diablo arremetió contra la construcción, pero los obreros le prometieron que enfrente de la iglesia construirían una taberna. Y el diablo aceptó el trato. Una pequeña estatua de bronce del diablo saluda a los que pasan por el lugar, ya vayan camino de la iglesia o, en efecto, a la taberna Ratskeller, al cruzar la calle.

Lübeck

Con esta cara no me extraña que te engañaran, diablillo…

Ya es hora de comer, y nosotros tuvimos la mala suerte de encontrar casi todo cerrado porque era festivo. Pero no hay que dejarse engañar por las apariencias, y hubo un restaurante que no nos dio muy buena espina desde fuera (porque estaba vacío) pero era el único abierto, así que entramos. No sólo nos trataron con muchísimo cariño, sino que todo lo que nos pedimos estaba super rico. Se llama Kürbis, pero cuando lo buscas por internet sale como Restaurant Alte Schmiede.

Lübeck

Pintaza

Encima de precio nos salió super bien, en serio, totalmente recomendable, si quieres evitar las hamburgueserías típicas y franquicias varias…Luego, te tienes que tomar un café en la famosa cafetería Niederegger, conocida por su mazapán. Yo, como buena pava que soy, he estado comprando sus mazapanes desde que vivo en Hamburgo, y no me di cuenta de que eran de Lübeck hasta que vi la fachada de la cafetería.

A ver, no es el mazapán de Consuegra (guiño a mi amiga Lil) pero se puede comer.

Un sitio que nos faltó por visitar y que me arrepiento y que desde aquí os quiero recomendar, es el Museo de Títeres (Theater Figuren Museum Lübeck), que por lo que se ve es muy bonito. Está muy cerca de la Iglesia de San Pedro, por lo que puede ser una buena opción para terminar el día e ir volviendo a la estación de tren.

Nosotros lo que hicimos fue darnos una vuelta por el casco antiguo, que es muy bonito lleno de callejones medievales cuyas casa bajas tienen unos patios muy chulo que se pueden visitar porque son públicos. Lübeck fue la organización económica y mercantil más poderosa del norte de Europa durante casi 500 años, del siglo XII al XVII. Era una de las ciudades más pobladas, por lo que también tenía un alto índice de indigentes por las calles. Por eso se decidió abrir los patios interiores de los edificios para poder darles un sitio donde vivir a estas personas. Para ello fue necesario abrir callejones o pasajes desde las calles hasta ellos, muy estrechos y angostos, que actualmente desembocan en patios con mucho encanto y muy bien cuidados (son una sabida atracción turística). Merece la pena dejarse llevar por las calles del centro de Lübeck y descubrir estos pequeños tesoros especiales.

 

Y hasta aquí llegamos nosotros en nuestra excursión, pero estábamos muy limitados con un bebé, así que seguro que a vosotros os da tiempo a ver muchas cosas más. Luego me las contáis en los comentarios, ¿os parece?

¡Hasta la semana que viene!

 

 

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