Lo que no me gusta de tener hijos en Alemania

Lo que no me gusta de tener un hijo en Alemania

diciembre 18, 2017 , In: Nuriadas , With: 7 Comments
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Antes de que hordas de madres se lleven las manos a la cabeza y alcen la voz para proferir algún deseo, no sé, relacionado conmigo o con mi madre, ACLARO que hay otras muchas cosas que me gustan de tener un hijo en Alemania. Pero eso no significa que sea todo perfecto. Dejadme quejarme de lo que no me gusta, coñe, que seguro que muchas pensáis lo mismo aunque no lo queráis decir en voz alta.

Cada país es distinto y por eso mismo la adaptación al mismo puede ser más o menos dura para algunas personas. Alemania es un país en el que casi siempre el grajo vuela bajo (porque hace un frío del carajo), y eso condiciona muchísimo la forma de vivir. Los que venimos de países donde el frío no es tan intenso, tenemos que acostumbrarnos a muchas rutinas que, admitámoslo, a veces se nos hacen cuesta arriba. Y ya no os digo con niños.

  1. No me gusta el estilo “cebolla”. Aquí las calefacciones en invierno suelen ser fuertecitas, por lo que en cuanto entras a algún sitio tienes que empezar a quitarte capas y capas de ropa para no sudar como un pollo. Pues bien, este proceso que se presenta como lógico en una persona normal, para un niño es una TORTURA digna de ponerse a gritar como si le estuvieran matando, acaparando la atención de todo aquel que se encuentre a 50 km a la redonda.
    Ejemplo de estilo cebolla

    Ejemplo de estilo cebolla

    Mi rutina día a día con el pezote es: ponerle su pañal, su body de manga larga, sus medias, su camiseta de manga larga, sus pantalones, su jersey, su gorro de lana, su mono de esquiar, sus botas de invierno y sus manoplas. Para esto necesito una hora y la fuerza de un Titán (me río de los superhéroes de Marvel) simplemente para llevarle a la Kita que se encuentra a 100 metros de mi casa. Cuando llegamos, es el mismo proceso pero al contrario, desnudarle. Si tengo que coger el metro para ir a algún sitio más lejos entonces contemos con 2 horas. Repetimos este proceso de media unas 4-6 veces por día si quieres tener vida y salir a la calle.

    Mi hijo cuando me ve aparecer con el gorro y el mono de esquí

    Mi hijo cuando me ve aparecer con el gorro y el mono de esquí

  2. No me gusta no tener ascensor. Qué bonitos son los edificios antiguos de Hamburgo. Con sus techos altos, su amplitud de espacio, sus ventanales, y cómo se te pone el culete de tanto subir y bajar las escaleras, digno de una Kardasian. Pero es llegar el bebé y te cagas en las muelas del que se te ponga por delante. Después de que ya seas un mapache del sudor de vestir a tu hijo porque te has querido poner mona y te has maquillado, ahora viene (en mi caso que no tengo ascensor) la segunda parte de la rutina de ejercicios. La verdad que no sé ni porqué te molestas en ducharte, para cuando salgas a la calle estarás igual que si no lo hubieras hecho. Coge al pezote, coge la mochila del carrito con todo lo que se necesita, cambiador con pañales, biberón de agua, cambio de ropa por si acaso, un plántano, zapatos de recambio; y te bajas los dos pisos. Repite este proceso cada vez que quieras salir o entrar a tu casa.

    A ver si es verdad que se me queda uno así...

    A ver si es verdad que se me queda uno así…

  3. Por supuesto, no me gusta nuestra gran amiga la lluvia. Si vives en Hamburgo tienes que asumir que la lluvia se convertirá en tu mejor amiga. En tu alma gemela, en tu compañera incansable, en tu amante sin igual. Por eso debes asumir que aunque llueva, tienes que salir. Confieso que esto es lo que peor llevo, porque la lluvia puede ser muuuuuuy incómoda y sucia, sobre todo sucia. Pero sales, y llevas a tu hijo al parque para que juegue porque es un “chirimiri” y en 15 minutos se pasa. Pero los 15 minutos se convierten en 3 días y cuando llegas a casa te encuentras con este panorama:
    Si sólo estamos jugando en el parque...

    Si sólo estamos jugando en el parque…

    También lo bueno que tiene es que cuando sale un rayo de sol, la felicidad que experimentas como española es algo así como se debe sentir la mamá del anuncio del turrón el Almendro, cuando su hijo vuelve a casa por Navidad.

  4. No me gustan los mocos y las toses. Y finalmente llegamos a la consecuencia de todo lo que he señalado más arriba. Aquí los sistemas inmunológicos se fortalecen a base de mocos y toses. Llevo ya 4 visitas al pediatra porque el pezote no duerme bien por los mocos, el pobre no puede respirar y se despierta. Y nosotros con él. Pues bien, la contestación (después de hacerle las pruebas pertinentes, también hay que decirlo) es que lo saquemos a la calle porque tiene que respirar aire fresco y húmedo. Incluso que duerma con la ventana abierta. Yo sé que tiene razón, entiendo el razonamiento y estoy de acuerdo, pero me cuessssssta abrirle la ventana por la noche al pezote. Le quito la calefacción (como al resto de la casa) para dormir a unos 19-20 grados. Pero más mi alma española me lo prohíbe. Así me han dicho, ya no solo el pediatra sino otras mamás, que dentro de un par de año se pondrá fuerte como un toro y no cogerá n un esfriado. Pero hasta llegar ahí, ¿quién me paga el psiquiatra para no volverme loca de no dormir? Porque por ahora lo único que sé es que mi hijo es un moco que tose andante.
    Y así tol día...

    Y así tol día…

     

Pero bueno, no queda más remedio que asumir que éstas son las cosas que no me gustan pero que terminarán gustándome o terminaré aceptando, porque allá donde fueres, haz lo que vieres, ¿no? Y vosotros, si también vivís en Alemania, ¿qué otras cosas no os gustan? Venga, ¡animaros que hoy es día de quejarse!

¡Hasta la semana que viene!

    • Alex
    • diciembre 18, 2017
    Responder

    Pava!
    No vivo en Alemania, pero justo al lado y si que me voy a quejar! Pero no por el frío, estilo cebolla o falta de acensores. Al final uno se acostumbra a estas cosas, pero hay un aspecto de la vida en el norte: la falta de LUZ!!!! Te despiertas y todavía es de noche, vas a trabajar y antes de que des cuenta ya es de noche! A las 4 de la tarde en invierno ya es de NOCHE. Como funcionar en este país?
    Y durante el día todo lo que ves son nubes y nubes y más nubes 😤
    Buen lunes a todos!
    Y ánimo Nuria. Algún día llegará la primavera ☺️

    • Adri
    • diciembre 18, 2017
    Responder

    De acuerdo con todas! Y también me quejo porque en este país, sobretodo en Berlín, no hay Kitas, ni pediatras, y me toca llevar a mi hijo al pediatra de medio pelo que a veces creo que obtuvo su título en un tamal, y es lo que me cabrea, porque todos los pediatras buenos están a tope. Y me quejo como tú, no sólo por los mocos sino por la cantidad de virus que va a coger en la kita, y los días que me quedaré en casa cuidándolo, sin trabajar!
    Muy buen artículo

      • Nata
      • diciembre 19, 2017
      Responder

      Cierto Adri! Yo tuve que recorrerme 12 pediatras hasta que uno me aceptó. Porque aun y el hecho de pagar 500 euros mensuales de mi nomina por la krankenkasse, no pude encontrar ni un pediatra en 3km a la redonda. Todos full. Lo mismo me paso con el ginecólogo… mierda de sistema sanitario.

      Como queja adicional en Berlin: los Spielplatzt están sucios! Y todo Berlin, lleno de botellas de cerveza rotas. De camino a donde vayas, más te vale llevar a tu hijo de casi 15kg en brazos o en el carrito si no quieres que llegue a casa a rayas.

    • Angiehope
    • diciembre 18, 2017
    Responder

    Hola yo vivo en Bélgica y es lo mismo con el frío, la lluvia y el invierno gris. Mis primeros años me la pase echándome la culpa de los resfrios de mi hijo y después me di cuenta no soy yo es el bendito tiempo. Pero como nada es eterno me decidí a conquistar este mal tiempo y comenze con las vitaminas para el invierno, ropa fácil y adecuada que aprendí a utilizar con el tiempo para mi gordo como esos pantalones con forro que abrirán y ahora estoy sacando mi permiso de conducir porque a pie no vuelvo a salir 🙂

    • sole
    • diciembre 18, 2017
    Responder

    jajajja genial querida amiga! Pienso exactamente igual que vos! y bueno x algo seremos amigas! te quiero!!

    • Edith
    • diciembre 18, 2017
    Responder

    Además de lo acertado de tus comentarios, puedo señalar los escasos sitios
    Que tienen espacios de juego para niños o bebés y rica comida. Por otro lado, falta más sensibilidad de la gente hacia los bebes, muchos cercanos o familiares sólo comentan que tienes un beb@ dulce pero jamás le dan una caricia o cargarlos. Eso último ha sido lo más duro para mi aquí

    • Erika
    • enero 8, 2018
    Responder

    Jajaja super gracioso, la verdad que lo peor es lo de la lluvia… Pero bueno hay que aguantar que ya llegarán las vacaciones para poder venir a disfrutar a España ☺️

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