Lo que saco en claro de hacer un Flohmarkt

noviembre 12, 2018 , In: Nuriadas , With: 2 Comments
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Hace un par de semanas os comentaba que hacía un Flohmarkt junto a otras amigas. Pues bien, hoy os quiero contar las conclusiones que saqué a toro pasao, es decir, con la misma cantidad de mierda en mi casa que la que me llevé para vender.

CONCLUSIONES
  1. Hay que llegar más temprano a montar todo el chiringo. Sí amigos, esto que puede ser obvio en el país de los puntuales, nosotras como buenas españolas llegamos justitas de tiempo. A eso le unes que  los alemanes estaban ahí desde las 9.45 aunque el espacio se abriera al público a las 10, y te da como resultado gente preguntándote por precios y tú montando burros…
  2. Bisutería y electrónica, los grandes clásicos de la reventa. Esto de la venta de segunda mano es un arte en toda regla y poco a poco vas aprendiendo sus reglas. La gente BUSCA este tipo de artículos, tanto, que te encuentras con verdaderos profesionales que van de puesto en puesto preguntando si tienes algo de eso. Llegan los primeros, compran lo mejor, y seguramente lo revendan en sus tiendas.

    Bisutería y electrónica

    CONCLUSIONES. Cuánto más joyerío, mejor. Qué elegancia…

  3. Cualquier cosa antes que ropa se vende mejor. Hay taaaanta gente que vende ropa, pero tanta, que la ropa se desvaloriza. Un consejo, si haces un Flohmarkt, no te obceques en la ropa. Coge todos los trastos que veas por casa y no utilices y véndelos. Seguramente los vendas antes que la ropa.

    Se vendió antes una aspiradora que un jersey

    CONCLUSIONES. Adivina qué se vendió antes…

  4. Dentro de la ropa, la ropa de bebé o niño se vende mucho mejor que la de adulto. Esto es bastante lógico, ya que los bebés necesitan mucha ropita al principio, pero que suele durar muy poco tiempo porque crecen rápido. Por lo que mucha gente opta por comprar de segunda mano porque la inversión es menor.
  5. Existen dos tipos de consumidores de Flohmarkt: los que regatean y los que no. Me explico, hay gente que mira y remira y en cuanto les dices algo se asustan y se piran. Luego están los que preguntan el precio, y cuando se lo dices, se ofenden y se van (sí, yo también me quedé con esa cara). Y luego están los que preguntan el precio, se lo dices, y regatean. Ahí es donde tienes que estar rápida por la conclusión siguiente.

    Algunos directamente se piraban cuando les decíamos el precio

    Ooooooooooooyyyyyyy, qué maleducado….

  6. Al alemán le ENCANTA regatear. Da igual lo barato que lo pongas, en serio, da igual que le digas que se lo dejas a 1 €. Da igual. Entonces te dirá que te ofrece 50 céntimos. SIEMPRE tiene que sentir que saca algo, aunque sea tan rídiculo que cuando se lo dices, directamente se echa a reir…Consejo de la experiencia: lo que funciona muy bien en estos casos es intentar convencerle de que si te compra más artículos, le harás más rebaja. Así conseguí varias ventas.

    A los alemanes les encanta regatear

    Se refería al puesto entero…

  7. También les gusta pensárselo mucho. A veces absurdamente demasiado. Cuando ves a una persona que se lo piensa, repiensa, se va y vuelve de nuevo, se prueba la prenda que le gusta…Y sigue sin estar segura de comprarla por ¡3€! Ahí lo siento pero no me creo que por 3 míseros euros necesites pensártelo tanto como si estuvieras a punto de firmar una hipoteca. ¡Qué desesperación, por dios!
  8. Siempre habrá un artículo que se resiste. No sé ni cómo ni porqué, pero vas a tener una prenda que la va a MIRAR y tocar todo el mundo, pero nadie te la va a comprar. Es el efecto llamada que está muy guay para atraer a la gente pero que te desespera porque no entiendes cómo no se lo llevan…Un consejo, si ves que mucha gente lo mira y se lo prueba pero no lo compra, quizá es que tenga algún desperfecto que se vea mucho. Quizá simplemente con unas buenas tijeras lo puedas solucionar, arreglarlo y por fin venderlo.
  9. Esos precios que van bajando. En el Flohmarkt, como en la Bolsa, hay que amoldarse rápido a la demanda y los precios son los que sufren. En mi caso, sinceramente creo que ya empecé tirando a la baja los precios, pero como allí no había ni dios que comprara, y yo había ido ahí a jugar, pues empecé a bajar los precios hasta la desesperación.

    CONCLUSION. La bajada de los precios va acompañada por signos de exclamación para mostrar más la desesperación.

  10. Internet, la gran solución. Aunque no queramos reconocerlo porque somos unos románticos y nos gusta pasar un día entero en un puesto que tienes que montar y desmontar tú mismo, para no vender nada, TODO se vende en internet. Hoy mismo he colgado la ropa que me sobró del Flohmarkt en eBay, y en un par de horas he vendido más que todo el día del domingo. Sinceramente, merece más la pena hacer paquetitos de ropa y ponerlos muy rebajados. Por lo menos van a tu casa a recogerlos y te lo pagan sin regatear.

Y hasta aquí las lecciones del día, nunca te acostarás sin saber una cosa más!

¡Hasta la semana que viene!

    • Laura
    • noviembre 12, 2018
    Responder

    ¡Qué orgullo de integración!
    ¡Hasta vendiendo en un Flohmarkt!
    Debo añadir que los españoles también amamos regatear. 😊

    • Christina
    • noviembre 12, 2018
    Responder

    Hallo Nuria,
    Toll das du alles andere über eBay verkaufen konntest.
    Ich habe so schlechte Erfahrungen mit ebay Kleinanzeigen. Die Leute sagen: ja ich will das kaufen, ich komme morgen um drei und hole es ab. Aber dann ist es drei und dann vier Uhr und keiner ist gekommen.
    So unzuverlässig sind die Deutschen 😏

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